Aunque no estoy entre los más jóvenes, pero sí en una generación que nació bajo la custodia de la Revolución,; y ya rebaso los 40 (hace rato) todavía me erizan las historias que quizás pude haber vivido en carne propia.
Tengo una amiga, de esas que se sientan coco a codo conmigo todos los días de trabajo, de esas que muchas veces me cuenta su estado de ánimo o de salud; y a pesar de llevar más de dos años juntas nunca me había relatado una de sus primeras experiencias como periodista. Creo que por modestia, no por egoísmo de no querer compartir algo tan emocionante.
